ECO YUCATECO: La poesía de Daniel Medina.

Afortunadamente, México tiene voces dentro de las letras, así nos lo demuestra el trabajo de los poetas que viven entre nosotros y nos ofrecen su arte. Aquí en Yucatán existen talentos nuevos, vanguardistas y certeros. Voces que quieren ser escuchadas y lo merecen. Así es el arte de Daniel Medina, un joven Yucateco que se abre camino en los círculos literarios. Él pone el nombre de Yucatán y de México en alto a nivel Nacional e Internacional. Por ello nos comparte algunas de sus experiencias en ésta breve entrevista.

 

danielmedina
Daniel Medina en el Encuentro Nacional de Poetas “Carruaje de Pájaros”

DANIEL MEDINA (Mérida, Yucatán, 1996) es autor de Mímesis para gusanos (2015) y Casa de las flores (2016). Poemas suyos figuran en la antología Karst. Escritores de la península yucateca en 2016, compilada por Adán Echeverría y Mario Pineda; así como en diversos medios digitales e impresos como Blanco Móvil, La Gualdra (Suplemento cultural de La Jornada Zacatecas) y Parteaguas. Recibió el Premio Nacional de Poesía Joven Jorge Lara 2014 y una Mención de Honor en el Premio Internacional Caribe-Isla Mujeres de Poesía 2015. Escribe en el blog Ensayoprimitivo.blogspot.com

ENTREVISTA:

¿Cómo despertó en ti el interés por las letras?

“Recuerdo muy bien el primer libro que leí en mi vida: Como la noche incierta, de Luis Lorente y Aramís Quintero. Lo tomé por curiosidad. No tengo una familia de lectores ni mucho menos, no era común encontrar libros en casa y, cuando de repente encontré uno, fue inevitable abrirlo. Pero como muchas cosas en la vida, había grandes posibilidades de que la curiosidad momentánea no pasara de ser eso. No fue así. Descubrí muchas cosas ese día: la música de las palabras, el cómo uno leyendo encuentra la quietud y, sobre todo, me pregunté ¿qué quiere decir esto, por qué lo hacen? No lo sé todavía y por eso, por esa curiosidad, ese misterio, decidí ser un lector la vida entera. Hoy, un par de años después, descubro nuevas formas de asombro en el lenguaje, nuevas formas de expresión que siempre son válidas aunque no podamos comprenderlas. La pregunta que me hice en el inicio crece a diario. Y creo que tomé una buena decisión.”

¿Cuáles son tus aspiraciones?

“Aspiro a ser un gran lector, principalmente. A entenderlo todo y leerlo todo. Sé que es una empresa imposible pero creo que de eso se trata. Claro que también aspiro a escribir ese poema que uno trae en la cabeza más o menos ilegible, quisiera, como cualquier practicante de una disciplina, no perder el rumbo. En Yucatán y en muchas partes de México, algunos “círculos literarios” están conformados por gente que no escribe, que alguna vez hizo un texto y ser perdió, pero están avalados por las instituciones y los amigos. Eso es, para mí, perder el rumbo. Algunos escritores tienen su mejor obra en su semblanza, es decir, tienen una prosa impecable ahí debajo de sus creaciones, al final de las revistas y los libros. Su semblanza se alimenta año con año y la pulen, acomodan todo para que suene terriblemente hermosa, aunque su literatura no los convenza ni a ellos. Es aterrador, pero es una realidad creciente.”

¿Cómo ha sido tu camino por éste medio?

“Muy hermoso. Llevo apenas dos años metido de lleno en esto de las letras, he conocido gente maravillosa, libros a los que necesito regresar siempre. Sucede que me mantengo alejado de esas cosas que sé son perjudiciales, esos actos que no importan y no aportan. Siempre hay que estar agradecido con esas personas que creen en uno, que se toman el tiempo de leerlo y comentarlo, de ayudarlo. En mi caso, hay un escenario que siempre me gusta recordar: en 2015 me invitaron al festival de escritores jóvenes Carruaje de Pájaros y de golpe llegaron muchas cosas. De estar leyendo a Óscar Oliva, Luis Armenta Malpica, Balam Rodrigo o Jesús Ramón Ibarra a estar ahí, con ellos platicando en una mesa; llegó también la primera antología, nuevas amistades e incluso el primer viaje en avión. No se me olvida. De verdad ha sido increíble. Lo agradezco siempre.”

¿Cuáles son tus fuentes de inspiración?

“Esa pregunta siempre es difícil. Yo creo que todo puede inspirar a su manera, todo es poético. El problema sería delimitar eso que llamamos inspiración a un par de cosas. Muchos poetas desprecian los temas de toda la vida, las “inspiraciones” de los otros y bueno, en general todo aquello que no encaja en su visión. Yo he escrito sobre cosas que muchos creen agotadas, pero esos que piensan que se agota el material de escritura o que alguna forma ya no es válida, escriben comúnmente sobre lo mismo. Lo que cambia es el disfraz, siempre hay debajo el mismo mar de obsesiones.”

¿Si no escribieras, qué estarías haciendo?                                      

“No lo sé. Si no escribiera haría esa otra cosa que me llene, que me deje estar en paz con la vida. Podría ser cualquier cosa. Quizá bibliotecario, editor o algo cercano a esto de la literatura. Y si tuviese que elegir alguna otra cosa, una alejada de esto, definitivamente sería director técnico de un equipo de futbol, deporte que es sinónimo de felicidad, ¿no?”

 

Ésto es lo que nos deja para reflexionar el joven Medina, quien descubrió su vocación por azares del destino y se rodeó de todo el arte que pudo, principalmente en su escuela preparatoria, el CEDART “Ermilo Abreu Gómez”. Daniel nos comparte dos de sus poemas, los que destacan en su último libro “Casa de las Flores”, y nos invita a conocer el arte de los nuevos talentos Yucatecos, pero sobre todo, nos invita a apoyarlos.

 

DOS POEMAS DE CASA DE LAS FLORES

IV

La luz es un poema en el que todo cabe. Han cesado la lluvia y la nostalgia, los perros en brama han dejado de lamerte los sentidos, postes de aire se yerguen en la niebla. Sonríes y los pájaros no son lo de antes, su canto no fenece en el borde de la casa ni el hondo frutero de la calle. Los árboles vacíos –casi muertos– han dejado de nacerte, ahora eres tú la que los nombra. Recoges la canícula de los abriles y vuelve la llovizna:

 

Mariana es el verdadero nombre de las cosas.

 

EPÍLOGO

mirar

cómo la luz emerge

de la sutil textura.

José Agustín Goytisolo

 

Decir tu nombre y escribirlo.

Decir tu nombre de los pies hasta la boca

y hacer música. Apuntar: tu espalda

es la más bella cicatriz. Detenerse de golpe

y saber que sueñas. Que ahora sabes algo que la página

en todo el esplendor de su misterio

desconoce.

 

                           

                              Otra vez, amor

 otra vez volvamos al principio.

 

 

 

 

De nueva cuenta, de parte del equipo de SurVizion, le agradecemos a Daniel Medina por su colaboración. Esperamos que su carrera continúe dando los frutos de sus esfuerzos y de su talento.

-Michelle Arrébola.

 

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Michelle Arrébola

Amante de la poesia, Escritora y Reportera en Survizion

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