FILEY: La fiesta de los lectores

 

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Por: Rosely E. Quijano León

A Valeria, por incluir este epígrafe.

“La lectura no es un asunto de supremacías morales,

es una práctica de felicidad”

Juan Domingo Argüelles

 

Faltan unos pocos días para que inicie la quinta edición de la Feria Internacional de la Lectura en Yucatán que organiza la UADY, el programa general que ya ha sido publicado muestra una amplia gama de oportunidades para todo tipo de lectores. Y es que no existe un solo tipo de lector, aunque muchas veces se suele pensar que estrictamente “lector” es el que lee “buenos libros”, término bastante ambiguo si nos preguntamos ¿cuáles son los buenos libros?, ¿según quién?, ¿quién los publica?, y un largo etcétera. Y es que en las redes sociales de pronto se puede mirar la presencia de bastantes lectores que asumen que lo que ellos leen son esos “buenos libros”, lo que todo lector que se respete debería leer y, se nota en algunos lamentables casosun menosprecio hacia quienes tienen gustos lectores diferentes a los suyos, pero que les guste o no, también son lectores.

GünterGrass, Premio Nobel de Literatura, alguna vez afirmó que “incluso los malos libros son libros, y por lo tanto sagrados”; ¿a qué libros se referiría Grass? Seguramente a los que para él, desde su punto muy particular de vista como escritor y lector, no les satisfacían del todo, y es que leer debe ser un acto placentero, pues no se lee siempre únicamente para acrecentar conocimientos o investigar, se lee también para deleitarse, para ser feliz, como dice reiteradamente Juan Domingo Argüelles en sus libros que muestran una visión mucho más respetuosa y comprensiva sobre el acto de leer y que, de cierta forma, se deja entrever en estas palabras con las que inicia su libro “Escribir y leer con los niños, los adolescentes y los jóvenes” donde expresa: “Éste no es un prontuario ni un catecismo […] Son sólo algunas reflexiones que desea compartir un lector inveterado cuyo objetivo principal en la vida no es leer libros sino tratar de ser feliz. No vivir para leer, sino leer para vivir o, mucho mejor, leer un poco para vivir algo más”.  Sin duda alguna la gran diferencia entre Grass y Argüelles, además del Premio Nobel por supuesto, es el hecho de que uno habla de los libros y el otro de los lectores, y creo que éste último también defendería a esos que llaman “no lectores”, pues incluso ellos, son sagrados.

Por lo anterior, qué es para los lectores una feria del libro sino una gran oportunidad para encuentros y reencuentros, para tener con quien compartir esa dicha que nos dan los libros a quienes simplemente queremos leer y lo hacemos casi siempre en solitario. Precisamente, la palabra Feria en sus orígenes hace alusión a “fiesta” o “días festivos” y es que es realmente una fiesta del libro, donde los lectores celebramos la lectura y donde podemos elegir qué libros nos atraen, qué eventos nos interesan y qué novedades nos traen del mundo editorial. Como en toda feria cada quien se acerca a mirar de acuerdo a sus gustos e intereses, pero nadie en ese lugar debería asumir que tiene la autoridad para desacreditar los gustos de los demás lectores sólo porque no sean afines a los suyos o porque considere, como Grass y como todos que hay  “malos libros”.

La FILEY que abrirá sus puertas una vez más, nos recuerda que hace más de cinco años no teníamos tantas opciones y oportunidades como lectores como las tenemos hoy en día, reunidas en un mismo recinto a donde cada año acuden más personas, especialmente niños y jóvenes, entre quienes seguramente habrá a quien esta oportunidad le resulte única y especial, y posiblemente sea la experiencia que lo marque como lector o lo aleje para siempre de la lectura, como bien dice el dicho “cada quien habla según como le va en la feria”.

Creo que los lectores no debemos asumir una especie de supremacía moral para desmeritar lo que algunos tienen entre sus preferencias de lecturas o escritores, pues como acertadamente Umberto Eco confesó alguna vez: “No, no es por el éxito por lo que hay que leer. Es para vivirmás. (…) De todas maneras, no se dejen amedrentar por losque dicen que hay que leer sólo libros importantes. Tengorecuerdos intensos y muy hermosos de libros quizá insulsos,pero que alimentaron largas tardes de excitación”. De manera similar, Alberto Manguel expresó “Soy un lector compulsivo. No puedo estar sin leer. Es puroplacer, pero no comparto esas supersticiones que existen entorno a la lectura, como la de tener que acabar un libro oleer libros llamados importantes, la de leer uno solo a la vez,la de no escribir en ellos. Un verdadero lector no se cree esascosas”.

Y así como Grass, Argüelles, Eco, Manguel y muchos otros escritores, pero sobre todo auténticos lectores, piensan que si uno es lector no debe ir por ahí asumiendo que lo que lee es lo mejor y que quien se entusiasma o es feliz con otro tipo de lecturas no es un buen lector, sí debemos, como dice Arguelles, “No vivir para leer, sino leer para vivir” dejemos vivir y leer a los demás lo que les plazca, lo que les llene, les satisfaga o, simplemente los haga feliz. La lectura es democrática y diversa, los lectores también debemos serlo, debemos celebrar a la lectura y los libros y en qué mejor lugar sino en nuestra propia feria del libro, la que organiza la Universidad para todos, no para un sector específico de la población, para todo aquel que ya es lector o pueda llegar a serlo.

Las actividades que nos ofrece un año más la FILEY: presentaciones de libros, mesas panel, homenajes, encuentros, talleres, espectáculos artísticos, festivales, congresos, exposiciones y mucho más, donde convergen escritores, investigadores, lectores y público en general interesado en los libros y la lectura, es una oportunidad más para fincar la esperanza de que una sociedad con mejor educación y una real población lectora puede ser una sociedad más armónica y mucho más habitable. Los lectores sin egocentrismos ni aspavientos de superioridad esperamos cada año la oportunidad del reencuentro y de la posibilidad de que entre nosotros podamos hacer de una feria del libro algo propositivo y no una excusa o un pretexto para exorcizar demonios o viejas rencillas personales, los lectores debemos mirar más allá de lo blanco y lo negro en como suele dividirse la opinión pública, especialmente hoy en día en  las redes sociales y algunos medios de comunicación con respecto a este tipo de eventos, pues al fin y al cabo, como bien dice Miguel Asa el “Bicitante”,  ciclista y gestor cultural  de Nayarit que promueve la lectura y la cultura a través de sus viajes por toda la República y el mundo:  “Los problemas que enfrenta actualmente la sociedad mexicana, son producto de la falta de educación, lectura, pero principalmente por la falta de motivación para convivir y compartir”. Los lectores, los que somos todos independientemente de la edad, género, profesión, nivel de estudios, gustos literarios o intereses editoriales, debemos enfocarnos en la verdadera esencia de una feria del libro que  celebra, al fin de cuentas,  el acto humano y hermoso de leer y compartir.

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Rodrigo Ordoñez S.

El Barracuda, Unico, Singular, Humor Negro, Literato, Poeta, Narrador y Juglar Moderno

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