ENFRENTAMIENTO ENTRE LA POLICÍA DE MÉRIDA Y EL SUBDIRECTOR DE MERCADOS

Por: El Señor X

En los corredores del Ayuntamiento de Mérida se comenta que la rivalidad entre el “actual” director de la Policía Municipal de Mérida, Ing. Arturo Romeo Escalante, y el subdirector de Mercados, Jorge Antonio Jorge, se originó con la petición que hizo el segundo para acceder a las cámaras de vigilancia instaladas en los mercados Lucas de Galvéz y San Benito, con el argumento de tener un mayor control sobre los inspectores, como una medida para frenar y atender las reiteradas denuncias que los locatarios hacen en contra del personal de ambas dependencias municipales, quejas en donde destacan la extorsión, cobro de protección y amenazas de embargos y arrestos sino contribuyen con el consagrado soborno.

Sin embargo, pese a que la iniciativa es buena en esencia (desconocemos si existen razones ocultas detrás de esto), Romeo Escalante (quien recibió una jugosa comisión por otorgarle la concesión de las cámaras a la empresa SEMEX, la cual rebasó los 200 mil pesos a según de los administradores de la Policía Municipal de Mérida) se negó rotundamente a colaborar, sin aclarar ningún argumento ni concederle una audiencia que trace una solución a este problema. ¿Qué quería que no se viera? Pues sólo los implicados lo saben.

Hasta donde comentan en los bajos del Palacio Municipal, la propuesta era un intento por frenar la ola de inconformidades que se han ido acumulando en los últimos meses en contra de ambas dependencias. Desde el inició de la Policía Municipal ha sido muy marcado el elevado índice de quejas en contra de los uniformados, sobre todo por el cobro a los locatarios con el pretexto de reforzar la vigilancia. Es de todos conocido que los robos de celulares, alhajas y productos es el pan de cada día en esa zona, por tanto, los locatarios ceden ante este chantaje con el fin de evitar que los compradores se alejen del lugar.

Mientras que en el caso de los inspectores de Mercados, la queja más frecuente es el cobro de derecho de piso, elevados precios por los mejores lugares y, aunque generalmente la veta de ganancias está en extorsionar a los vendedores ambulantes y a los tianguis, eso no impide que vayan al mercado Lucas de Gálvez y San Benito a pasar la charola entre los vendedores de la zona.

Pese a este complejo panorama de corrupción y complicidades, los encargados de ambas dependencias no lograron establecer un punto de acuerdo que atienda o dé una solución a las quejas que van acumulándose en los archiveros y en el espacio virtual (total, según dicen es infinito y no hay problema de espacio). A este paso, lo único que les queda a los locatarios es pagar con la esperanza que sean dejados en paz tanto por inspectores como por policías o arriesgarse a que cumplan sus amenazas de despojarlos de sus locales o de ignorar sus llamadas de auxilio. Por lo visto, el Alcalde Mauricio Vila Dosal, está acurrucado en su palacio esperando que este conflicto pringue una vez a las administraciones blanquiazules, que desde Ana Rosa Payán Cervera, el mercado aún se mantiene en pie de guerra ante estas injusticias.

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Señor X

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